Consejo de las Civilizaciones Perdidas - Capitulo VII
El lugar del
Consejo no tenía muros ni techo. No era templo ni salón. Era un espacio
suspendido entre planos, una matriz invisible donde las Halconas se reunían.
Cada una
portaba un símbolo: una espiral, una piedra, una pluma, una grieta. No eran
adornos. Eran fragmentos de historia.
La Halcona
Madre alzó la mano. Desde el centro, algo se desplegó. No era imagen. Era
memoria.
Memoria
codificada desde hace más de cinco mil años. Las tierras que fueron. Las que se
perdieron. Unas dejaron rastro. Otras, apenas un murmullo ancestral.
Primero
apareció Ur, en la antigua Sumeria. Allí vivió Enheduanna, sacerdotisa del dios
lunar, y autora de himnos a Inanna, diosa del amor y la guerra. Ur floreció con
templos de barro y tablillas que aún murmuran desde el barro. Su legado
femenino: el verbo como ofrenda, la escritura como acto sagrado.
Luego surgió
Mohenjo-Daro, en el valle del Indo. Una ciudad planificada con baños rituales y
calles trazadas. Su escritura permanece sin descifrar. Una diosa sin nombre se
oculta en sus ruinas. Su legado femenino: el agua como memoria, el cuerpo como
templo.
Después,
Tiwanaku, en el altiplano boliviano. Centro ceremonial de piedras talladas con
precisión. Pachamama se alza desde el suelo como una respiración antigua. Su
legado femenino: la tierra como madre, la geometría como lenguaje.
La cultura
maya emergió con calendarios estelares. Ix Chel, diosa lunar y de la medicina,
flotaba entre sangre y estrellas. Sus ciudades fueron abandonadas, pero su
verbo aún se escucha. Su legado femenino: el ciclo como sabiduría, la medicina
como canto.
Y
finalmente, el mito de Atlántida. Más allá de las Columnas de Hércules, según
Platón. Una civilización avanzada, perdida en su arrogancia. Su historia vibra
como advertencia y como promesa. Su legado femenino: la intuición como brújula,
el exceso como fractura.
De todas
ellas se guarda memoria. No como nostalgia, sino como legado.
La
proyección cambió. Ya no mostraba ciudades. Mostraba presencias.
Cada diosa apareció como atmósfera, como fuerza. No eran estatuas. Eran fisuras que respiran.
- Ninhursag: materia que se vuelve espíritu
- Ishtar: deseo que transforma sin resolverse
- Sekhmet: furia que sana
- Astarte: cuerpo como cosmos
- Gaia: caos que origina
- Ix Chel: ciclo que renueva
- Pachamama: vínculo que respira
La Halcona Madre cerró los ojos.
"Estas no son diosas del pasado. Son fuerzas que aún respiran en la grieta del tiempo. El verbo femenino no ha sido olvidado. Solo espera ser pronunciado otra vez."
Y este Consejo lo va a pronunciar. Lo va a activar.
-
Entre todas ellas existe algo en común: la fisura que las une.
Ya no eran figuras. Eran grietas vivas. Recuerdos latentes que se activan al nombrarlos. Presencias que escriben sin tinta, pero dejan marca.
Cada diosa encarnaba una ruptura: una fisura en el tejido del ser que permite el nacimiento de lo nuevo.
Estas fisuras no son heridas. Son umbrales.
Cada una es una grieta por donde el verbo puede volver a entrar.
Las Halconas no observan. Intervienen.
Tharalith camina entre mujeres desplazadas, recoge tierra con las manos y susurra nombres olvidados.
Seralith se sienta en cocinas donde el deseo fue callado, y enciende el gozo con gestos mínimos.
Solanith entra en fábricas y aulas, donde la obediencia apagó el fuego, y lo enciende sin pedir permiso.
Verdalith toca vínculos rotos, repara desde lo cotidiano, donde aún late lo que no se nombra.
Thuralith canta en plazas y redes, rompe el silencio estructural con voz que no pide traducción.
Indralith aparece en sueños, abre la visión interior donde el símbolo aún respira.
Auralith sostiene el eje, reconecta el cuerpo con su centro, recordando que el templo también es carne.
Este Consejo no se queda en el plano. Desciende.
No para recordar el pasado, sino para sembrar el futuro.
Porque somos eso: el futuro que regresa a la Tierra para que no se olvide lo que ya fue creado.
Las Halconas no son nuevas. Son las voces que la historia calló, las que el tiempo quiso borrar. Memorias que fueron ocultadas y hoy se alzan como verbo, cuerpo y acción.
Autora: Betsy Cecilia González Herrera Concepto, textos y diseño de imagen 🪶
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